La economía ha sido la primera disciplina en abordar este campo de estudio al proponer formalizaciones muy elaboradas de las diferentes etapas que conducen al comportamiento.
El enfoque sustentado por la teoría económica supone que el consumidor elige entre las alternativas que le ofrece el mercado de una manera racional, y trata de alcanzar un cierto bienestar a partir de sus limitados recursos. Para ello se parte de las siguientes hipótesis (J.J Lambin y R. Peeters, 1983):
1)Cada consumidor tiene un conocimiento completo de sus necesidades y de los medios disponibles para satisfacerlas.
2) El consumidor busca siempre su máxima satisfacción.
3) El comportamiento del consumidor es un comportamiento de elección racional.
4) Las elecciones del consumidor son independientes del medio y del entorno en los que se realizan.
5) El análisis del comportamiento es estático, no considera ninguna referencia temporal.
6) El consumidor obtiene su satisfacción del producto en si, y no de los atributos que éste posee.
Las principales críticas formuladas por los directivos y gestores del marketing a este planteamiento residían en que no se consideraba cualquier otro objetivo del consumidor que no fuera el de la maximización de la utilidad, y que no se tenía en cuenta la existencia de un proceso de toma de desiciones conformado por varias etapas o fases.
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